A continuación incluimos, en primer lugar, una relación de los utensilios auxiliares que se utilizan durante la práctica de de la pesca a pie o marisqueo tradicional, para posteriormente hacer una descripción detallada de cada uno de ellos. Haz clic en cualquiera de los utensilios de la lista para ir a su descripción y fotografías:

 

 

 

Sistemas de Iluminación Nocturna.

 

Como ya se ha puesto de manifiesto en otros puntos de esta web, esta ancestral fórmula de pesca a pie o marisqueo tradicional carece de cualquier tipo de interés de lucro, practicándose únicamente como una fórmula ancestral de pesca que se remonta hasta una antigüedad prácticamente imposible de datar.

 

Los continuadores de esta tradición, por tanto, no son profesionales, y están empleados en las más dispares ocupaciones del mercado laboral, dedicando a esta modalidad pesquero-marisquera parte de su tiempo libre, de ocio y/o descanso. Precisamente por tal motivo, siendo imposible practicar esta modalidad de pesca a pie o marisqueo tradicional en horario diurno (salvo casos puntuales o determinados), por ser habitualmente la franja horaria destinada a la ocupación laboral, es en la bajamar de la tarde-noche durante la que puede ser llevada a cabo por la mayor parte de sus seguidores. Esta circunstancia es la que hace necesario el uso de algún sistema de iluminación nocturna.

 

Quizás sean estos elementos los únicos que han sido sensibles al paso del tiempo... Efectivamente hace largo tiempo (no tanto como para que nuestros mayores no puedan alcanzar a revivirlo) se utilizaban luces de petróleo. Posteriormente (hasta hace aproximadamente 20 años) fueron sustituidas por luces de carburo. Estos “carburadores” contaban con dos apartados diferenciados en disposición vertical: uno (superior) en el que se transportaba agua y otro (inferior) en el que se contenían las piedras de carburo. El agua caía poco a poco en el receptáculo del carburo según una frecuencia controlada por una llave de tuerca existente a tal fin. Al entrar el agua en contacto con el carburo producía un gas que, a través de un conducto, se conducía a una salida específica, provista de una boquilla, donde se convertía en llama. El “carburador” se transportaba en el interior de una caja que procuraba defensa contra el viento y que recibía el nombre de “candileja”. Estas candilejas estaban realizadas inicialmente en madera, aunque en sus últimos años se generalizaron las construidas en aluminio, por el menor peso que suponían y por ser más resistentes a la degradación de la humedad del entorno.

 

En la actualidad estas “candilejas” y “carburadores” también han quedado relegados al pasado, siendo sustituidos por sistemas eléctricos (pequeños focos) alimentados por una pila o batería de 12 voltios. En consecuencia, hablar actualmente de “sistema de iluminación nocturna” vendría a significar lo mismo que hablar de “foco”. Los focos consisten, así pues, en una batería o pila de 12 voltios transportada en una caja o una mochila a espaldas de su portador. A esta batería o pila se une una luz de igual potencia que se activa mediante un interruptor.

 

Existe una infinidad de modelos de focos en atención a los gustos, trucos y preferencias de sus usuarios. Resulta curioso que a todos los distintos tipos de sistemas de iluminación antes descritos se les ha hecho mención a lo largo de los años de manera genérica como “la luz”.

 

 

 

Cesto, bombo o seroncillo.

 

Para el transporte de las capturas lo más tradicional es el uso del seroncillo, si bien éstos prácticamente ya no se encuentran más que en manos de los muy mayores, muy tradicionales o muy puristas.

 

Los seroncillos estaban confeccionados en material de esparto, por lo que son muy sensibles a la humedad imperante en el medio en que se practica esta fórmula de pesca a pie o marisqueo tradicional. Esto conlleva que su deterioro resulte relativamente rápido y que sea preciso el correspondiente recambio.

 

Una sustitución de dicho elemento vino dado por los cestos, en una infinidad de modelos inimaginables: desde los cestos de la compra en material de nylon, hasta los modelos comerciales que se ofrecen en las tiendas de deporte en que se venden artículos de pesca. No obstante, la naturaleza de las especies a capturar y la forma de captura (las heridas causadas producen un importante derrame de sangre) los convirtieron en una solución momentánea.

 

En la actualidad el medio más usado es el bombo plástico, generalmente obtenido a partir de cortar la parte superior de una petaca o bidón. A estos bombos se les dota de una correa de transporte y cuentan en su parte inferior con aperturas que hacen posible evacuar el agua, la sangre y cualquier otro fluido emanado del cuerpo de las capturas.

 

El uso de los bombos se viene haciendo cada vez más frecuente (tanto que prácticamente han desbancado totalmente a los otros tipos de recipientes) por ser más resistentes, contar con una gran capacidad, ser mucho más fáciles de obtener y resultar prácticamente inalterables al paso del tiempo.

 

 

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Bote de Aceite.

 

En ocasiones la acción del viento dificulta y hasta impide la práctica de esta modalidad de pesca a pie o marisqueo tradicional pues, al agitar la superficie del agua, no permite la visión a través de la misma.

 

Dicha circunstancia puede ser corregida (si es que el viento no es excesivamente fuerte) vertiendo unas gotas de aceite al agua. El aceite, siendo más denso que el agua, flota sobre ella y es más difícil de agitar por el viento, con lo que se consigue ver el fondo. Por ello, los practicantes de esta modalidad pesquero-marisquera suelen ir provistos con un bote que contiene una mezcla de aceite y agua (para que el líquido no sea tan denso).

 

Huelga decir que la variedad de botes es prácticamente infinita, dado que se puede hacer uso de cualquier recipiente susceptible de cumplir con este cometido.

 

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Botas y vadeadores.

 

Sorprendentemente estos útiles no se han incorporado de manera generalizada a esta modalidad de pesca a pie o marisqueo tradicional hasta hace relativamente poco tiempo.

 

Hasta hace aproximadamente 20 años era frecuente, incluso en pleno invierno, ver a los practicantes de esta afición introducirse en el agua sin ningún tipo de protección, vistiendo un simple bañador o un pantalón corto. Poco cabe explicar al respecto de las botas y vadeadores, dado que son sobradamente conocidos y que se pueden conseguir en cualquier comercio deportivo de pesca.

 

Señalar únicamente como puntualización que a las botas altas (las que cubren incluso el torso y la espalda) se las suele denominar como “botas de pecho”, mientras que se utiliza el término “vadeadores” para las botas altas que cubren hasta la parte superior del muslo. Las botas de pecho son utilizadas de manera más generalizada, al proporcionar no solo una mayor protección en espacios de mayor profundidad de agua, sino también abrigo en prácticamente todo el cuerpo.

 

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